miércoles, 23 de diciembre de 2015

Altiero Spinelli: precursor del Partido Demócrata Europeo

Altiero Spinelli: del socialismo
al federalismo
El europeista italiano Altiero Spinelli señala en una anotación de su diario con fecha del 15 de diciembre de 1952 lo siguiente: "La Europa que nacerá el año que viene será capaz de suscitar un verdadero partido revolucionario. El partido de la revolución socialista que hará tabla rasa de la estúpida formación socialista con un llamamiento serio y constituyente fusionando en su justa medida la exigencia de autoridad y libertad, de solidaridad e individualismo y sustituirá el tetrarevolucionarismo comunista". Esta afirmación de Spinelli tuvo lugar en un contexto en el que Europa por fin se había materializado dejando de ser una simple denominación geográfica para convertirse en una realidad tangible a través de la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) que arrojando el primer ejecutivo y el primer parlamento europeo de la historia se convirtió en embrión de un Estado llamado Europa que empezaba a construirse. Ese mismo año también se había firmado el tratado constitutivo de la Comunidad Europea de Defensa (CED) que en cuanto entrase en vigor representaría mediante la creación de un Ejército único europeo la pacificación definitiva del continente así como su reconciliación y estabilización. Así pues, con propuestas como las de la CECA o la CED se abría una nueva era para Europa tras la catástrofe que supuso la II Guerra Mundial en la que propuestas audaces e ingeniosas, propuestas rompedoras que iban más allá de lo preconcebido, abrían camino a la revolución europea, pacífica por supuesto, prevista por el propio Spinelli en su destierro de 1943 en la isla de Ventotene, lugar en el que preso por los fascistas tuvo tiempo de idear propuestas que si bien en su momento parecían estrambòticas acabaron haciéndose realidad por su capacidad para idear nuevos referentes a la altura de los tiempos. Y es que Spinelli ni se amargó ni se radicalizó ante los sinsabores que le reservó la vida como el ostracismo que padeció a lo largo de toda la dictadura fascista mussoliniana o su ruptura con el comunismo al que abandonó por su mentalidad dictatorial, autoritaria y dirigista. Todo lo contrario: los sinsabores y los sufrimientos forzaron a Spinelli a abrir la mente y a buscar soluciones transversales capaces de organizar un modelo de convivencia abierto, estable, inclusivo y democrático. Fue tal su apertura mental que incluso llegó a dejar de pensar en Italia para pensar en Europa legándonos como resultado una patria europea aun imperfecta, pero muy definida y amplia en la que tenemos amplio espacio para caber y hacer frente a unos retos complejos que individualmente como españoles, italianos, franceses, portugueses, alemanes... no podríamos afrontar sucumbiendo ante ellos.

En el marco de su inmensa apertura de mente y libertad de espíritu, Altiero Spinelli no sólo abandonó el comunismo sino también al socialismo, al que consideró como una fuerza reaccionaria impermeable frente a los cambios y los retos así como también autoritaria por su obsesión por identificar sociedad y estado. Así lo certifica en una anotación suya del 4 de noviembre de 1950 una vez creado el primer parlamento europeo de la historia que fue la Asamblea del Consejo de Europa: "El socialismo se ha convertido en la gran fuerza reaccionaria de Europa. Algunos socialistas podrían haberlo comprendido y trabajosamente se están pasando del socialismo al federalismo. Pero el movimiento socialista como tal no puede comprender el problema del federalismo, o mejor dicho, comprende oscuramente que ello acabará con él, que hará aparecer su característica profunda de movimiento que lleva a cabo la degeneración nacionalista, aspirando, como realmente hace, a la unificación completa entre sociedad y estado. Pues bien, medio siglo después de sus proféticas palabras Spinelli no pudo asistir a la materialización de las mismas pues a inicios del siglo XXI en su Italia el socialismo desapareció para dar paso al gran partido federalista y transversal en el que se aunaban libertad e igualdad y que al contrario de lo que pronosticó erróneamente en 1952 no nació en 1953 sino en 2007: el Partido Demócrata. Un Partido Demòcrata que efectivamente hizo tabla rasa del federalismo para dar paso a una fuerza mucho más amplia, mucho más brillante y por tanto mucho menos mediocre que el socialismo que al contrario que este estaba preparada para asumir retos y prepararse para el cambio, Una fuerza que se constituía en sección italiana del Partido Demócrata Europeo y que seguía la estela del Partido Demócrata estadounidense: motor del eterno sueño americano capaz de combinar libertad e inclusión. Pero es que además las palabras de Spinelli han acabado manifestado una lectura española puesto que mientras se creaba el PD italiano el histórico socialista y expresidente de la Generalitat, Pasqual
Pasqual Maragall: ejemplo del
paso del socialismo al federalismo
Maragall
, ponía punto y final a nada más y nada menos que tres décadas de militancia en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y en su filial catalana del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC). Así pues medio siglo después de las palabras de Spinelli, Pasqual Maragall abandonaba el socialismo para pasarse al federalismo precisamente por la incapacidad del primero para comprender al segundo proponiendo como solución la sección catalana del Partido Federalista Europeo: el Partit Català d'Europa. Pero ya tocado por la terrible enfermedad del ahlzheimer, sus desalmados excompañeros de partido en la quintaesencia de su mediocridad achacaron su proyecto a su enfermedad cuando en su brillantez mental ya lo había diseñado y registrado en 1998 precisamente como consecuencia de la mediocridad de los mismos o para protegerse de ellos, y rodeado por colaboradores mezquinos y cobardes el Partit Català d'Europa fue abortado y no llegó a nacer quedando ahí como un posible y necesario proyecto a retomar, muestra clarividente de la enfermedad del socialismo y de su mediocridad pronosticada por Altiero Spinelli en 1950. De la enfermedad de un socialismo mediocre, incapaz de comprender al federalismo y que ha privado a España de un partido verdaderamente federalista y europeista.










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