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Altiero Spinelli: del socialismo al federalismo |
El europeista italiano
Altiero Spinelli señala en una anotación de su diario con fecha del 15 de diciembre de 1952 lo siguiente: "
La Europa que nacerá el año que viene será capaz de suscitar un verdadero partido revolucionario. El partido de la revolución socialista que hará tabla rasa de la estúpida formación socialista con un llamamiento serio y constituyente fusionando en su justa medida la exigencia de autoridad y libertad, de solidaridad e individualismo y sustituirá el tetrarevolucionarismo comunista". Esta afirmación de
Spinelli tuvo lugar en un contexto en el que
Europa por fin se había materializado dejando de ser una simple denominación geográfica para convertirse en una realidad tangible a través de la
CECA (
Comunidad Europea del Carbón y del Acero) que arrojando el primer ejecutivo y el primer parlamento europeo de la historia se convirtió en embrión de un Estado llamado
Europa que empezaba a construirse. Ese mismo año también se había firmado el tratado constitutivo de la
Comunidad Europea de Defensa (CED) que en cuanto entrase en vigor representaría mediante la creación de un Ejército único europeo la pacificación definitiva del continente así como su reconciliación y estabilización. Así pues, con propuestas como las de la
CECA o la
CED se abría una nueva era para
Europa tras la catástrofe que supuso la
II Guerra Mundial en la que propuestas audaces e ingeniosas, propuestas rompedoras que iban más allá de lo preconcebido, abrían camino a la revolución europea, pacífica por supuesto, prevista por el propio
Spinelli en su destierro de
1943 en la isla de
Ventotene, lugar en el que preso por los fascistas tuvo tiempo de idear propuestas que si bien en su momento parecían estrambòticas acabaron haciéndose realidad por su capacidad para idear nuevos referentes a la altura de los tiempos. Y es que
Spinelli ni se amargó ni se radicalizó ante los sinsabores que le reservó la vida como el ostracismo que padeció a lo largo de toda la dictadura fascista mussoliniana o su ruptura con el comunismo al que abandonó por su mentalidad dictatorial, autoritaria y dirigista. Todo lo contrario: los sinsabores y los sufrimientos forzaron a
Spinelli a abrir la mente y a buscar soluciones transversales capaces de organizar un modelo de convivencia abierto, estable, inclusivo y democrático. Fue tal su apertura mental que incluso llegó a dejar de pensar en
Italia para pensar en
Europa legándonos como resultado una patria europea aun imperfecta, pero muy definida y amplia en la que tenemos amplio espacio para caber y hacer frente a unos retos complejos que individualmente como españoles, italianos, franceses, portugueses, alemanes... no podríamos afrontar sucumbiendo ante ellos.
En el marco de su inmensa apertura de mente y libertad de espíritu,
Altiero Spinelli no sólo abandonó el comunismo sino también al
socialismo, al que consideró como una fuerza reaccionaria impermeable frente a los cambios y los retos así como también autoritaria por su obsesión por identificar sociedad y estado. Así lo certifica en una anotación suya del 4 de noviembre de 1950 una vez creado el primer parlamento europeo de la historia que fue la
Asamblea del Consejo de Europa: "
El socialismo se ha convertido en la gran fuerza reaccionaria de Europa. Algunos socialistas podrían haberlo comprendido y trabajosamente se están pasando del socialismo al federalismo. Pero el movimiento socialista como tal no puede comprender el problema del federalismo, o mejor dicho, comprende oscuramente que ello acabará con él, que hará aparecer su característica profunda de movimiento que lleva a cabo la degeneración nacionalista, aspirando, como realmente hace, a la unificación completa entre sociedad y estado. Pues bien, medio siglo después de sus proféticas palabras
Spinelli no pudo asistir a la materialización de las mismas pues a inicios del
siglo XXI en su
Italia el socialismo desapareció para dar paso al gran partido federalista y transversal en el que se aunaban libertad e igualdad y que al contrario de lo que pronosticó erróneamente en
1952 no nació en
1953 sino en
2007: el
Partido Demócrata. Un
Partido Demòcrata que efectivamente hizo tabla rasa del federalismo para dar paso a una fuerza mucho más amplia, mucho más brillante y por tanto mucho menos mediocre que el socialismo que al contrario que este estaba preparada para asumir retos y prepararse para el cambio, Una fuerza que se constituía en sección italiana del
Partido Demócrata Europeo y que seguía la estela del
Partido Demócrata estadounidense: motor del eterno sueño americano capaz de combinar libertad e inclusión. Pero es que además las palabras de
Spinelli han acabado manifestado una lectura española puesto que mientras se creaba el
PD italiano el histórico socialista y expresidente de la Generalitat,
Pasqual
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Pasqual Maragall: ejemplo del paso del socialismo al federalismo |
Maragall, ponía punto y final a nada más y nada menos que tres décadas de militancia en el
Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y en su filial catalana del
Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC). Así pues medio siglo después de las palabras de
Spinelli,
Pasqual Maragall abandonaba el
socialismo para pasarse al
federalismo precisamente por la incapacidad del primero para comprender al segundo proponiendo como solución la sección catalana del
Partido Federalista Europeo: el
Partit Català d'Europa. Pero ya tocado por la terrible enfermedad del
ahlzheimer, sus desalmados excompañeros de partido en la quintaesencia de su mediocridad achacaron su proyecto a su enfermedad cuando en su brillantez mental ya lo había diseñado y registrado en
1998 precisamente como consecuencia de la mediocridad de los mismos o para protegerse de ellos, y rodeado por colaboradores mezquinos y cobardes el
Partit Català d'Europa fue abortado y no llegó a nacer quedando ahí como un posible y necesario proyecto a retomar, muestra clarividente de la enfermedad del socialismo y de su mediocridad pronosticada por
Altiero Spinelli en
1950. De la enfermedad de un socialismo mediocre, incapaz de comprender al federalismo y que ha privado a
España de un partido verdaderamente federalista y europeista.